Desde hace algún tiempo, bastante largo por lo demás, me han causado un especial interés las estructuras presentes en la naturaleza. Creo que estas han dado la inspiración para que muchas veces el hombre pueda proyectar complejas formas. Sin duda, desde que el hombre tiene conciencia de su entorno, ha identificado elementos espirituales en las formas matemáticas presentes en la naturaleza. La observación es un elemento fundamental en el proceso creador-artístico. Sin embargo, no siempre lo espiritual ha formado parte de la sinécdoque contemporánea; la vida misma es un espiral de cautelas multiformas, repletas de romanticismo arcaico. Toda estructura es un deambular configurado de sortilégios sin precedentes. Sin duda que la función hace a la forma (no son cosas distintas como en algunos planteamientos doctrinarios).

